SUBLEVACIÓN DE AREQUITO


El 8 de enero de 1820, el Ejército del Norte (o Auxiliar del Norte) se sublevó en la Posta de Arequito, negándose a acatar la orden del Director Supremo, de avanzar contra las montoneras gauchas de los caudillos del interior, que pugnaban por la autonomía de las provincias y el sistema federal de gobierno.

La sublevación de la mitad de este Ejército impidió al gobierno central contar con refuerzos militares, por lo que cayó derrotado en la batalla de Cepeda.

Días después se firmó el Tratado del Pilar, que reconoció a provincias y sentó las bases del federalismo en Argentina.

La Sublevación de Arequito, fue un hito histórico que marcó la historia nacional. Parte del Ejército del Norte (o del Alto Perú) se negó a intervenir en la lucha política interna de nuestra República en formación. Es un hecho trascendente, que implicó la primera rebelión dentro del ejército cuando este quiso utilizarse para fines ajenos a esa fuerza armada. Y como tal, ha sido callado por la historia centralista argentina.

Arequito es puntal del federalismo.


IMPORTANCIA DE LA SUBLEVACIÓN
DE AREQUITO

Por Alfredo Ghiselli

Es necesario que se conozca y valore mejor la importante significación que tuvo en el país la sublevación del Ejército del Norte el 8 de enero de 1820 en inmediaciones de lo que era entonces la Posta de Arequito:

Después del 25 de mayo de 1810, en que se creó el primer gobierno patrio, y luego en 1816 con la Declaración de la Independencia, el país no sólo debió enfrentar las contraofensivas militares del gobierno español para recuperar sus dominios liberados, sino también la organización política, jurídica , económica, etc, del vasto territorio que abarcaba el Virreinato del Río de la Plata, donde se entrecruzaban opiniones, intereses y enfrentamientos, originando la inevitable anarquía, que tanto dificultó la concreción del principal objetivo de la independencia adquirida, que era lograr la unidad y organización jurídica del país emergente.

Sin entrar a detallar o analizar los pormenores del levantamiento militar, quiero sólo destacar las causas que lo provocaron y las consecuencias inmediatas y posteriores que incidieron en el destino político, federalista y democrático, que felizmente y tras décadas de conflictos internos se logró imponer en la Constitución de 1853.

Todos los historiadores están de acuerdo en que el principal motivo de la Sublevación de Arequito nació del malestar que ocasionaba en la mayor parte de oficiales y tropa, el hecho de tener que abandonar la defensa de la frontera norte contra el principal enemigo, que eran los españoles, y en su lugar atacar a las provincias del Litoral.

Esto demuestra que la mayoría de la población tenía un claro sentido de hermandad provinciana y una firme convicción sobre la autonomía e igualdad de derechos que debían tener todas las regiones, frente a los privilegios, intereses y proyectos que manejaba la oligarquía portuaria.

En otro sentido, poco después de la acción de Arequito tuvo lugar la batalla de Cepeda (1 de febrero de 1820) donde el ejército de Buenos Aires, al mando de Rondeau, fue fácilmente derrotado por las fuerzas Federales de Ramírez y López, dando lugar al Tratado del Pilar, celebrando una alianza claramente federalista entre Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, como consecuencia indudable del motín de Arequito y la desobediencia de San Martín que no acató la orden del Directorio de acudir con su Ejército de los Andes en auxilio de Buenos Aires.

Para esa actitud clara del mayor prócer de nuestra independencia, de no luchar contra hermanos, traducía el sentimiento de la población, de sus caudillos y de la mayoría de los hombres y mujeres que no actuaban con intereses personales o sectoriales, sino con los ideales de crear un país con autonomía e igualdades regionales, la acción de Arequito fue un emblema que gravitó con fuerza en el espíritu de los constituyentes de 1853.

Por eso es necesario rescatarla del olvido y rendirle el homenaje que se merece declarándola Fecha Histórica Nacional. ¡Salve 8 de enero de 1820!


A 200 AÑOS DE LA SUBLEVACIÓN
FEDERAL DE AREQUITO


Germen del federalismo provincial, vio el nacimiento de los futuros caudillos. De las autonomías de las provincias al inicio de la guerra civil, todo tuvo su mojón en este hecho histórico en el sur santafesino.

Publicado en el Diario La Prensa el 13.01.2020

Por Pablo A. Vázquez *

Conmemoración en principio confusa para el neófito, ya que se reivindica la desobediencia de subordinados en armas y la deposición de sus superiores, que, en apariencias, abrió el camino a nuestra guerra civil.
Los sucesos de Mayo de 1810 trajeron aparejados acciones armadas contra los realistas, con triunfos y derrotas, junto a cambios de gobiernos y el debate central de como debíamos gobernarnos.
Primera Junta, Junta Grande, Primer y Segundo Triunvirato, fueron ensayos políticos que decantaron en la erección de un Director Supremo, un suerte de Presidente -para un futuro sistema presidencialista-, o un Primer Ministro -en caso de prosperar las diversas tentativas monárquicas-, según como se analice en perspectiva histórica.
A su vez estuvo en disputa el rol de Buenos Aires, o égida centralista que subordinaba a las demás provincias, o mancomunada a la par de las otras unidades político administrativas, integrantes de las Provincias Unidas del río de La Plata.
Tras la declaración de Independencia en Tucumán, el 9 de julio de 1816, por parte de las Provincias Unidas del Río de la Plata, se decidió nombrar como Director Supremo a Martín Pueyrredón. Dicho cargo de gobierno, con pretensiones nacionales, podía servir tanto en una república formal como en una proyectada monarquía.
Se maceró la idea de una regencia lusitana, con un heredero de la Casa Braganza, lo que permitiría unir los territorios del Brasil con los rioplatenses, pero para ello se debía eliminar un obstáculo: José Gervasio de Artigas.
El caudillo argentino oriental, que ya había declarado la independencia en Arroyo de la China (actual Concepción del Uruguay) en 1815, y Protector de la Liga de los Pueblos Libres (La Banda Oriental-actual República Oriental del Uruguay-, Entre Ríos, Corrientes, Misiones, Santa Fé, y parte de Córdoba y de la provincia de Buenos Aires) peleaba en dos frentes: contra los portugueses, con la ayuda de Andrés Guacurari (Andresito) en las Misiones Orientales; y contra los porteños, que detestan su proyecto popular.
Mientras que el general José de San Martín se rehusó a intervenir militarmente contra los caudillos federales -y así no ser partícipe de la guerra civil en ciernes-, el general Manuel Belgrano, a cargo del Ejército del Norte, fue a Córdoba por pedido de Pueyrredón, para enfrentar a las fuerzas de Estanislao López, quien se había erigido como gobernador de la provincia de Santa Fe, desconociendo la autoridad directorial.
Eso implicaba abandonar el proyecto libertador, cosa que San Martín y Belgrano no hicieron, aunque este último fue más contemplativo con el mando de Pueyrredón.
El Directorio y parte de la elite porteña, en cambio, pensaba en un rey: caído el postulante de Braganza, apareció un francés, el Duque de Orleans, aunque tampoco pudo cuajar. Sería el Duque de Luca, un Borbón hijo de una hermana del rey español Fernando VII y de Luis, rey de Etruria (efímero Estado en el norte de la actual Italia bajo el imperio napoleónico).
Mientras Artigas sufrió derrota tras derrota, y San Martín continuó su gesta libertadora en Chile, Belgrano se retiró a Tucumán por temas de su quebrantada salud.
Pueyrredón, en tanto, impuso en 1819 con el Congreso "de Tucumán" que sesionaba en Buenos Aires, nuestra primer Constitución, de carácter unitaria, centralista y con aroma a monárquica. Rondeau, como nuevo Director Supremo, ordenó al Ejército del Norte, ahora al mando del general Francisco de la Cruz, con su segundo, Jefe del Estado mayor, Juan Bautista Bustos reprimir a Estanislao López y los caudillos del Litoral, seguidores de Artigas.

POSTA DE AREQUITO
El 8 de enero de 1820, en la Posta de Arequito, al sur de la provincia de Santa Fé, "Juan Bautista Bustos, Alejandro Heredia y José María Paz fueron -al decir de Fermín Chávez en Historia del país de los argentinos (1978)- los principales promotores de este movimiento, republicano y federalista, que vino a echar por tierra el proyecto de coronar al Duque de Luca".
Mario Arturo Serrano, en "Arequito ¿Por qué se sublevó el Ejército del Norte? (1996)", se preguntó: "¿Qué ocurrió esa noche en las unidades del Ejército, que diera origen y motivo a que la agrupación de tan honroso historial contra el enemigo exterior desapareciera como fuerza nacional, absorbida por la confusión de la guerra civil?". Y el citado autor se contesta: "Cuando las tropas salieron de Capilla del Pilar, era conocida la falta de cohesión que existía en las unidades. Muchos oficiales manifestaban claramente que no estaban dispuestos a emplear las armas contra sus hermanos del Litoral y los soldados y clases -que en su mayoría eran oriundos del Norte y Centro- con la marcha hacia Buenos Aires interpretaban que se alejaban de sus hogares para ir en defensa de una causa que les era indiferente. Y, por si eso fuera poco, el descrédito del Directorio era absoluto, en tanto el federalismo cada día contaba con mayor cantidad de simpatizantes".
Para otros, esto fue el simple interés personal de su máximo promotor. Mirta Zaida Lobato y Juan Suriano en "Atlas Histórico de la Argentina (2006)" afirmaron: "Bustos quería sublevar el ejército, desconocer la autoridad nacional, volverse sobre Córdoba, apoderarse de su gobierno y transformarla en un nuevo centro de poder, independiente de las influencias de Buenos Aires y del Litoral. Bustos se hizo elegir gobernador de Córdoba, apoyándose en el grupo antiartiguista y en el ejército, e invitó a todas las provincias a un congreso. El caudillo ofreció ayuda a San Martín y Güemes, anuló al artiguismo local y entró en relaciones amistosas con López".
Este último razonamiento choca, en parte, con el papel que les cupo al resto de los oficiales, cuyos intereses no se subordinaron a la lógica personal de Bustos. Para el caso Alejandro Heredia, según Jorge Newton en la biografía sobre el tucumano de 1972, "es uno de los promotores del motín de Arequito. (pero él) sólo piensa en volver con sus tropas hacia la frontera norte, para luchar contra los ejércitos españoles que amenazan a la provincia de Salta". Ni que decir de Paz, eterno rival de Bustos por el dominio de Córdoba.
En tal caso confluyeron intereses personales con una perspectiva federalista en las acciones de los conjurados, que el tiempo luego resignificó como un Grito Federal.

GERMEM DEL FEDERALISMO

Germen del federalismo provincial, vio el nacimiento de los futuros caudillos Bustos, en Córdoba, y Heredia en Tucumán, ambos federales; y de Paz, y hasta de Lamadrid (éste fiel a de la Cruz) en el bando unitario. López con Ramírez "El Supremo Entrerriano" derrotaron, a los días en Cepeda, a los porteños. Fue el fin del Directorio, de la constitución unitaria, y que las provincias aceptasen sin pelear las órdenes de Buenos Aires.
De las autonomías de las provincias al inicio de la guerra civil, todo tuvo su mojón en este hecho histórico en el sur santafesino.

* Licenciado en Ciencia Política; Docente de la UCES; 

Secretario del Instituto Nacional Juan Manuel de Rosas